Comensales de la negra señora

en: http://www.ellibrepensador.com/2016/03/30/comensales-la-negra-senora/

Ubi sunt?

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Los artrópodos constituyen el filo más numeroso y se encuentran prácticamente en cualquier hábitat conocido, son los reyes del mundo natural. Dentro de su conjunto, el subgrupo de los insectos, representando casi dos tercios de los diez millones de especies que engrosan los índices de biodiversidad global, es el más abundante. La mayor parte de los insectos –y los califóridos y los sarcofágidos no serán una excepción- tienen un rostro jánico: “son, directa o indirectamente, beneficiosos y perjudiciales para los humanos” (Begoña Gaminde 2015, p. 1). Se alimentan de cosechas, parasitan, nos transmiten enfermedades a nosotros y a los animales domésticos, e incluso pueden llegar a ser empleados como armas biológicas -p.e las diez plagas de Egipto (Éxodo 7:14-11:10)- o instrumentos de tortura.

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Dos aspectos zoopolíticos del electorado español

1. Cuando la Modernidad sea un Gas

Tal cual se nos aparece hoy -es decir, como una forma de dominación- la Democracia representa el refinado producto de un laboratorio político al servicio del Capitalismo. La verdadera naturaleza de la Democracia, al menos desde la perspectiva de una genealogía del presente que elude sus raíces helénicas, no responde en realidad a un modelo pluralista de participación, sino que viene dada por el lema “divide y vencerás”. Decir que la ley del régimen vigente ha de acatarse porque “lo ha elegido la mayoría” es, así, una compleja trampa dialéctica que nos sustrae la verdadera identidad de quién maneja a dicha mayoría.

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Con ‘gatidad’ kafkiana

He perfeccionado hasta tres inflexiones de la voz, y otros tantos sonidos corporales, que dedico en exclusiva a mis gatos (y a las personas que más quiero). Ellos, principalmente como señal de gratitud –pero también porque sospechan que en ocasiones me aburro- han decidido ajustar sus ciclos diarios de hybris con mis momentos de estudio. Así, Lola me trepa por la silla y se sienta en mi nuca, o se para debajo de la lámpara a tomar un poco de calor; Luis prefiere pasearse despreocupadamente por delante de la pantalla del ordenador, cambiarme las páginas del libro o provocar una pequeña catástrofe en alguna parte de la casa. Eso, cuando no atraviesan trotando mi escritorio literalmente “como alma que lleva el diablo”.

Pero Luis y Lola están en lo cierto: en ocasiones me aburro y fantaseo con la posibilidad de ser un gato, o una gata. A ellos, por su parte, los he sorprendido en posturas indómitas: tratando de teclear en el ordenador, siguiendo atentamente un documental por televisión, seleccionando libros de la biblioteca, etc. Me pregunto qué no pasará en una casa en la que los humanos quieren ser gatos, y los gatos quieren ser humanos. No porque ser gato, o gata sea malo -que no lo es en absoluto- es que me viene a la cabeza otra pregunta: ¿qué pasará en un mundo en el que nadie está donde de veras quiere estar?

El chascarrillo de Feynman

Astronauta foto estrellas

«…el filósofo es el hombre alerta en el absoluto dentro de las ideas, que son también una selva indómita y peligrosa.»(Ortega, O.C., T. VI, p. 333)

¿Turistas o exploradores?

Me recordaba ayer un catedrático de Ciencias Naturales -condescendientemente- aquella famosa cita del físico teórico norteamericano Richard Feynman (1918-1988):

«Scientists are explorers. Philosophers are tourists»

Por el contexto de nuestra conversación (breve, epistolar y con mi pleitesía por adelantado) creo que no era del todo necesario, y no me lo he tomado bien. Supongo que su objetivo no era enojarme, sino recalcar de nuevo esa accesoria línea que escinde la metafísica de la epistemología, con superioridad. Bien por él. Dejo por escrito algunas cosas que no le voy a decir.

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El pensamiento es distancia

Como filosófico, el pensamiento es distancia. Es un distanciarse de las cosas y de uno mismo/a para pensarlas y pensarse: está el yo que observa (por piensa) las cosas, o el que, en un doble salto trascendental, se observa a sí mismo observando las cosas desde la postura de un tercero ‘imparcial‘.

Aunque, claro, el pensamiento es eso sólo en parte; y sobre esta idea falta mucho por desarrollar.

«Lo que es es», hasta en tiempos campanudos (*)

La que sigue es una cita que alberga mucho más contenido del aquí vamos a tomar. De hecho, bien valdría para pensar las últimas certezas que alumbra nuestra época en materias muy dispares, pero nos limitaremos a tomarla como un aviso para estos «tiempos interesantes» que, sinceramente, ya empiezan a aburrir.

«Advirtamos una vez más que el hecho de que nosotros nos tomemos el “es” tan fácilmente de ninguna manera demuestra que él mismo y lo que nombra no esconde en sí un peso, aunque apenas seamos capaces de ponderarlo. El hecho de que podamos tomarnos tan fácilmente este “es”, indica con qué grado de amenaza estamos expuestos al constante peligro de un engaño. Y el peligro es tanto más engañoso por cuanto parece que no se da.» (pp. 148-149)

Lo que más interesa ahora es la paremia con la que concluye Martin Heidegger la reflexión. Efectivamente: cuanto más se cree estar en la verdad, más riesgo hay de estar equivocado, ‘autoengañado’ si se quiere. Pero la cosa es mucho más catastrófica de lo que pueda parecer a simple vista. De este modo, y hay que recordar que bien dice Heidegger que «la ciencia no piensa» (al menos, no como los pensadores), cuanto más próxima pensara estar la ciencia de iluminar las grandes preguntas en torno al Ser, más alejada de la respuesta misma podría estar por cuanto cabe la posibilidad de que siguiera un camino erróneo, aunque aparentemente satisfactorio para sus reglas. No tardaríamos mucho en darnos de bruces con los límites de nuestros propios sentidos –es decir, nuestras interpretaciones y prospecciones erróneas- recibiendo a cambio una sucesión de fenómenos (por nosotros) inexplicables que alterarían la posibilidad de cualquier plan.

Esta afirmación de Heidegger -y, en general, con las cautelas pertinentes, todo su pensamiento- también se puede extrapolar al ámbito político. Decía él que «el peligro es tanto más engañoso por cuanto parece que no se da»; digamos ahora que “la dominación es tanto más efectiva por cuanto parece que no se da”. Sin duda, esta pregunta por la dominación, lanzada desde un contexto geopolítico en el que es imposible –e insalubre- no sospechar de una encriptada estrategia de dominación por parte las corporaciones transnacionales, remite en última instancia a una dimensión existencial: la pregunta por la libertad. Se diría también, pues, que “la esclavitud es tanto más convincente por cuanto parece que no se da”. Y con ello se quiere decir que “cuanto más libre se siente uno/a, más al acecho de un (auto, o colectivo) engaño ha de estar”. Se ha de admitir que a mayor sensación de libertad, mayor es el riesgo de que la dominación se esté llevando a cabo de una manera impecable.

Una dominación que, al hilo de todas estas ilusiones -¡alguien tiene que hacer el trabajo sucio!- dijérase apodíctica. Con todo, lo que vendrá a gobernaros continúa a años luz de lo que podría ser. Aunque, para darle la razón a Martin, ni sepamos que fuera aquello que pudiera ser, ni, acaso, qué sea lo que nosotros/as seamos. Cuidado con lanzar las campanas al vuelo: a poco se nos caen encima.

(*) A propósito de la sentencia de Parménides: «es necesario decir y pensar que lo que es es» (p. 152).

Pensar la ‘teliatría’ (con Jorge Acevedo Guerra)

«Para Husserl, la Tierra es, ante todo, suelo (Boden); para Ortega, aquello que me sostiene firmemente; para Heidegger, la portadora (Tragende). La Tierra, pues, tendría para los tres cierto carácter de “fundamento” que, por cierto, sería necesario precisar en cada caso. Lo que es claro, no obstante, es que la teliatríaneologismo que remite a Tellus (lat.), Tierra, y a iatreía (gr.), curación, y que convendría poner en uso—, ya tiene cierta base filosófica que, a la postre, puede jugar un papel de la mayor importancia al abordar problemas que afectan hasta a los más alejados de toda teoría.» (p. 3)

Texto completo del profesor chileno aquí.

¿Acción y de ningún modo pensamiento?

Totalmente fortuito, el hecho es que esta jornada me sorprende con la pregunta por el pensar heideggeriana entre las manos. Pese a que, con mucho, excedan las posibilidades de este día, no puedo dejar de compartir alguna de sus reflexiones (I). Después me vengo con algunas paremias totalmente accesorias que me han ido surgiendo (II). Mejor las digo de una vez.

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Superterroristas del artefacto piedad

«El desierto crece» (Nietzsche)

Mientras leía al “lugarteniente de la nada” en una proyección pública de cine, escuché como la película buscaba nuestra interpelación preguntando lo siguiente:

«¿Quién no ha deseado alguna vez ser un superhéroe

Inmediatamente pensé -quizá porque a ello me animaba cansinamente el simpático lugarteniente- que también estamos los que a menudo fantaseamos todavía con la idea de ser ‘Superterroristas’. Me explico.

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