Etiquetado: francisco de Asis

Ya se apagó la pipa de Jacques Le Goff

¿A qué cielo van los herejes?

Historian Jacques Le Goff in His Home Office

Me he enterado de esta noticia, por una entrada en el Chestertonblog (http://bit.ly/PsMQuo):

«El medievalista Jacques Le Goff, uno de los más grandes historiadores e historiógrafos franceses, quien transformó con sus investigaciones la manera de entender y conocer la Edad Media, murió ayer a los 90 años, según informaron sus familiares al diario Le Monde.»

http://tiempo.infonews.com/2014/04/02/cultura-121757-murio-jacques-le-goff-el-historiador-que-le-cambio-la-cara-a-la-edad-media.php

A mí personalmente, me encantó el retrato que hizo de Francisco de Asís, además de algunas de sus sagaces observaciones sobre el estado de la religión y del mundo actuales. Tal vez no esté yo muy conectado últimamente a los MCM pero, ¿no ha pasado muy desapercibido esta noticia?  Como dijera el propio Le Goff: «Seguimos viviendo en la Edad Media»

 

 

 
 
 
 
 
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Hans Küng: esperando la muerte con alegría… y esperanza

Yo creo que la vida es un regalo de Dios. (…) un Dios compasivo y no déspota y cruel que quiere ver como la gente padece un infierno de dolor tanto tiempo como le sea posible. En otras palabras, el suicidio asistido se puede considerar como la última manera -la más extrema- de contribuir a la vida.

“El Temps” (nº 1542, 31/12/2013) ha publicado una traducción de la última entrevista a Hans Küng en “Die Spiegel” (http://goo.gl/l3t0Lb); en ella el teólogo nos transmite una profunda sensatez, recordando a veces al mismismo Epicuro.

Küng ha sido considerado un hereje desde mediados de los años setenta. Aun así, espera su muerte -de la que percibe «señales admonitorias» e «inminentes»- sereno y con la conciencia tranquila. El merito de Küng reside en haber esgrimido la pura palabra del evangelio cristiano, antes que las resiliencias escolásticas del siglo XII; esto, aunque a algunos ‘cristianoescépticos’ -o ‘primitivistas’- nos parezca todavía insuficiente, refleja la honestidad de este importante y prolífico teólogo alemán.

Cabe destacar su breve -pero concreta y muy ilustrativa- exposición sobre la eutanasia o el suicidio asistido; de hecho, Küng se consagra a su propia voluntad y reivindica su derecho a decidir, en el momento fatal, el deceso del helenco adamita. En su línea revolucionaria, reivindica igualmente la actual figura del papa Francisco (de quién, en clave ecologista, tengo el gusto de haber escrito algunas líneas[1].

Para Küng, el papa Francisco es poco menos que todo un acontecimiento que, aunque no lo diga, tal vez no se haya repetido desde el tiempo del Francisco original (Giovanni Bernardone). En él deposita su esperanza, e incluso pone por delante la misión que este parece haber emprendido, frente a la posibilidad de que su figura como teólogo del vaticano sea rehabilitada: «El papa Francisco no debería de poner en peligro otras tareas importantes para acercarse demasiado a mi y tratar de rehabilitarme».

Esta es la opinión de Küng, aunque tal vez sea el momento de que este papa devuelva la necesaria preponderancia de figuras como la de Leonardo Boff -o el propio Küng-; si algo está claro, es que los viejos ‘hábitos’ ya no sirven para los “males denominados de la civilización”.

Sin duda, cuando muera Hans, una mente privilegiada que hoy ya languidece, dejará un poquito más huerfana a la humanidad. Un importante faro será apagado. De nosotros depende que las coordenadas que durante toda su vida se empeño en fijar, sirvan en el futuro para orientar el naufragio de la civilización.

Por cierto, Küng se opuso, y se opone, al celibato en el ministerio eclesiástico; él mismo confiesa que amó y ama… pues, a su manera, además de velar por los demás en sus más de setenta libros, Hans también se ha preocupado por su propia salvación.

[1]

Beneite Marti, Joshua, “Fraternidad cósmica y metajusticia”, Actas del II Congreso Internacional de Bioética, UV, 2012, pp. 366-386.

Beneite Marti, Joshua, “Reconsiderando el disparate franciscano”, Actas del X Congreso SECR, Santander, 2013 (en prensa).

Beneite Marti, Joshua, “Francisco o el fracaso de la ecología”, en http://www.ellibrepensador.com/2013/11/13/francisco-o-el-fracaso-de-la-ecologia-2/

Francisco de Asís o la metáfora del fracaso ante la institucion antropofágica del capitalismo verde

Arnold B_cklin - St_ Anthony preaches the fish

Es difícil creer en un papa de la Naturaleza, los pobres y los oprimidos, cuando este recibe a un siervo de Lucifer como vocero de la igualdad y la reparación de la injusticia[2]. Un complicado entramado subyace a esta actualidad en la que un idealista atormentado y llagado, es reclamado como representante de una institución agonizante.

 

El nombramiento de un ‘papa’ bajo el signo de Francisco responde a un intento de la Iglesia por reconectar con un medio que le es cada vez más ajeno y que encaja menos con sus anquilosadas instituciones. Sorprendentemente Jorge Mario Bergoglio, y su comité, parecían dar muestras de querer emular la biografía política de su referente: mensajes a favor del ecologismo, la consideración del sacerdocio femenino, la justicia social, etc.… Sin embargo, lejos de ser un acontecimiento feliz, esta invocación ahora nos sugiere dos cargas de negatividad -más allá de lo que supone la existencia de una Iglesia universal que continua siendo como la de Inocencio III-: por un lado el diagnóstico de una situación global riesgosa ecológicamente y, por otro, la confirmación de una revolución de nuevo fallida.

 

Digamos sin tapujos que Giovanni Bernardone, el humano converso en Francesco d´Assisi, se ‘cagó’ en el papa de su época y que no fueron ni una ni dos las ocasiones en que organizó alguna trifulca a modo de protesta (despelotándose, organizando silenciosas manifestaciones o predicando desquiciadamente a los pájaros). No obstante, no siempre le duro la gracia al pobre hombre y veremos donde quedó la radicalidad de su original “fraternidad cósmica”. Es desde aquí que hablaremos del fracaso de la fraternidad franciscana original como la prefiguración de una ecología que se vende al capitalismo; pero lo que nos interesa de esto por el momento es la evidente contradicción que supone esta maniobra de la curia romana y lo alejado que esto quedaría del ideal primitivo de Francisco: es por esto que decimos que el fracaso de la fraternidad es la metáfora de la institución antropofágica (aquella capaz de engullir al ente revolucionario surgido en su seno, para regurgitarlo en la forma del profeta de su causa).

 

Incluso Slavoj Zizek, uno de los críticos -no especializados- de la ecología política contemporánea más lúcido, nos habla de Francisco (como tambien hicieran Scheler, Ricoeur, Ortega o Francisco Fernández Buey –cada uno en su discurso). Zizek destaca de este santo el periplo de la situación ‘política’ de su grupusculo revolucionario:

 

«…los auténticos herejes son sencillamente aquellos que rechazan esta solución de compromiso [que todo edifico ideológico necesita para ubicar su lugar hegemónico y legitimizar sus relaciones de poder], manteniéndose pegados al mensaje original-. (Recordemos el destino de San Francisco: por insistir en el voto de castidad de los verdaderos cristianos, por rechazar la integración en el edificio social existente, estuvo a punto de ser excomulgado- no fue acogido en el seno de la Iglesia más que después de hacer los “arreglos” necesarios, que limaron esa aspereza que suponía una amenaza para las relaciones feudales existentes-.)»[3]

 

Es precisamente en estos ‘arreglos’ donde reside el peligro de que un planteamiento ‘herético’ como la ecología, devenga mero capitalismo verde y sirva para insuflar vida a este cadáver insepulto que continuará alimentándose de nuestra persona y nuestro medio. Zizek se ha encargado de advertirnos de ello repetidamente, al través de prácticamente cada libro (a modo de ejemplo, referencia o escatología) o en los millones de streams en la red. Corremos el riesgo de vernos cegados por un nuevo opio de las masas: una ecología del miedo. Curiosamente, parece que de nuevo parafraseando a Hölderling, en la misma escatología cristiana reside, para Zizek, la salvación:

 

«Actualmente hay por lo menos cuatro versiones diferentes del apocaliptismo: el fundamentalismo cristiano, la espiritualidad de la Nueva Era, el poshumanismo tecnodigital y el ecologismo secular. Aunque todas comparten la noción básica de que la humanidad se está aproximando a un punto cero de trasmutación radical, sus respectivas ontologías difieren radicalmente: el apocaliptismo tecno-digital (del que Ray Kurzweil es su principal representante) permanece dentro de los confines del naturalismo científico, y percibe en la evolución de la especie humana los contornos de nuestra transformación en ‘poshumanos’. La espiritualidad de la Nueva Era da a esta transmutación una vuelta más, interpretándola como el cambio de un modo de “conciencia cósmica” a otro (normalmente un cambio desde la posición del dualismo mecanicista moderno a otra posición de inmersión holística). Los fundamentalistas cristianos, desde luego, consideran el apocalipsis en términos estrictamente bíblicos, es decir, buscan (y encuentran) en el mundo contemporáneo señales de que la batalla final entre Cristo y el Anti-Cristo es inminente. Por último, el ecologismo secular comparte la posición naturalista del poshumanismo, pero le da un giro negativo: lo que nos espera, el “punto omega” al que nos estamos aproximando, no es una progresión a un nivel ‘poshumano’ superior, sino la catastrófica autodestrucción de la humanidad. Aunque el apocaliptismo fundamentalista cristiano se considere el más ridículo y peligroso por su contenido, sigue siendo la versión más cercana a una lógica emancipatoria radical ‘milenaria’. Por ello la tarea consiste en llevarlo a un contacto más estrecho con el ecologismo secular, concibiendo así la amenaza de aniquilación como la oportunidad para una renovación emancipatoria radical.»[4]

 

Aunque tal vez esta sea una opción -afortunadamente no la única para abordar la crisis ecológica-, lo impepinable es que como Jacques Le Goff opina el papa Jorge Mario Bergoglio nunca tendrá el carácter de Francisco[5]. ¿Porqué? sencillamente porque san Francisco fue un místico y la figura que conservamos del mismo un mito, lo auténtico fue un hombre seguramente maloliente, taciturno y propenso al histerismo que luchó primero por su propia redención y luego por la de sus hermanos. No obstante, podemos recuperar la figura del hombre Giovanni Bernardone como un proto-trabajador social y un poeta rebelde y bohemio del siglo XIII que se preocupó de algo más que de envilecer su panza y su lujuria.

 

Queda pendiente una revisión de la verdad en el mito de Francisco como “patrón celestial” de los ecologistas, sin embargo, es evidente que como constatamos en el absoluto fracaso de su fraternidad -que se materializa en la reencarnación papal de su figura, algo así como el nacimiento del anti-alter cristus-, no es a este santón fracasado a quién necesitan ni la ecología ni los pobres del mundo. Cuidado pues, con los falsos profetas contemporáneos que se ciñen a los designios de la bóveda celestial para emitir sus juicios morales.

 

De ser fieles a su espíritu (el de Giovanni), la Iglesia tendría un Francisco que hace tiempo que se habría despelotado contra la especulación capitalista… sin olvidar a una Clara militante de las Femen.

Joshua Beneite Martí

NOTAS:

 

[2] http://www.elespectador.com/noticias/elmundo/papa-francisco-se-entrevista-el-presidente-del-banco-mu-articulo-455010

[3] Zizek, S. (2004). Amor sin piedad. Hacia una política de la verdad. Madrid: Síntesis, p. 16.

[4] Zizek, S. (2009). Primero como tragedia, después como farsa. Madrid: Verso, p. 62.

[5] Le Goff, J. (24-3-2013) en El Mundo.

Libro del II Congreso Internacional de Bioética 2012 (UV)

Contiene un artículo mío sobre justicia intergeneracional, Hans Jonas, Francisco de Asis y algún desvaríe más: Beneite Martí, Joshua, “Fraternidad cósmica y metajusticia. Coordenadas necesarias de la justicia intergeneracional”, II Congreso Internacional de Bioética 2012 (UV), Editorial Comares, Granada, pp. 366-386
http://www.uv.es/gibuv/BIOETICA2012.pdf

Además, una serie de interesantes artículos de estudiantes y docentes de la UV.

Comentario de los editores sobre el artículo:

«En “Fraternidad cósmica y metajusticia. Coordenadas necesarias de la justicia intergeneracional”, el autor analiza cuestiones relacionadas con la justicia en perspectiva ética. Se basa en la teoría de la responsabilidad de Hans Jonas y de la idea franciscana de “fraternidad cósmica” para reconsiderar el futuro de nuestra especie, el cual se ha visto en peligro debido al desarrollo de las nuevas tecnologías. Las teorías éticas que se han hecho cargo de los peligros morales que conlleva el exceso de tecnificación de las relaciones humanas se enfrentan a un nuevo reto en nuestra época, sobre la que el autor reflexiona mediante una rehabilitación de la metafísica cristiana.»

 

X Congreso de la SECR Identidad e identidades religiosas Santander (Universidad de Cantabria), 10, 11 y 12 de octubre de 2013

http://www.secr.es/htm/noticias.htm

Presentando la comunicación “Reconsiderando el disparate franciscano. Convocar la fraternidad cósmica para el siglo XXI”

Abstract en: https://www.researchgate.net/publication/236846063_Reconsiderando_el_disparate_franciscano?ev=prf_pub