Francisco de Asís o la metáfora del fracaso ante la institucion antropofágica del capitalismo verde

Arnold B_cklin - St_ Anthony preaches the fish

Es difícil creer en un papa de la Naturaleza, los pobres y los oprimidos, cuando este recibe a un siervo de Lucifer como vocero de la igualdad y la reparación de la injusticia[2]. Un complicado entramado subyace a esta actualidad en la que un idealista atormentado y llagado, es reclamado como representante de una institución agonizante.

 

El nombramiento de un ‘papa’ bajo el signo de Francisco responde a un intento de la Iglesia por reconectar con un medio que le es cada vez más ajeno y que encaja menos con sus anquilosadas instituciones. Sorprendentemente Jorge Mario Bergoglio, y su comité, parecían dar muestras de querer emular la biografía política de su referente: mensajes a favor del ecologismo, la consideración del sacerdocio femenino, la justicia social, etc.… Sin embargo, lejos de ser un acontecimiento feliz, esta invocación ahora nos sugiere dos cargas de negatividad -más allá de lo que supone la existencia de una Iglesia universal que continua siendo como la de Inocencio III-: por un lado el diagnóstico de una situación global riesgosa ecológicamente y, por otro, la confirmación de una revolución de nuevo fallida.

 

Digamos sin tapujos que Giovanni Bernardone, el humano converso en Francesco d´Assisi, se ‘cagó’ en el papa de su época y que no fueron ni una ni dos las ocasiones en que organizó alguna trifulca a modo de protesta (despelotándose, organizando silenciosas manifestaciones o predicando desquiciadamente a los pájaros). No obstante, no siempre le duro la gracia al pobre hombre y veremos donde quedó la radicalidad de su original “fraternidad cósmica”. Es desde aquí que hablaremos del fracaso de la fraternidad franciscana original como la prefiguración de una ecología que se vende al capitalismo; pero lo que nos interesa de esto por el momento es la evidente contradicción que supone esta maniobra de la curia romana y lo alejado que esto quedaría del ideal primitivo de Francisco: es por esto que decimos que el fracaso de la fraternidad es la metáfora de la institución antropofágica (aquella capaz de engullir al ente revolucionario surgido en su seno, para regurgitarlo en la forma del profeta de su causa).

 

Incluso Slavoj Zizek, uno de los críticos -no especializados- de la ecología política contemporánea más lúcido, nos habla de Francisco (como tambien hicieran Scheler, Ricoeur, Ortega o Francisco Fernández Buey –cada uno en su discurso). Zizek destaca de este santo el periplo de la situación ‘política’ de su grupusculo revolucionario:

 

«…los auténticos herejes son sencillamente aquellos que rechazan esta solución de compromiso [que todo edifico ideológico necesita para ubicar su lugar hegemónico y legitimizar sus relaciones de poder], manteniéndose pegados al mensaje original-. (Recordemos el destino de San Francisco: por insistir en el voto de castidad de los verdaderos cristianos, por rechazar la integración en el edificio social existente, estuvo a punto de ser excomulgado- no fue acogido en el seno de la Iglesia más que después de hacer los “arreglos” necesarios, que limaron esa aspereza que suponía una amenaza para las relaciones feudales existentes-.)»[3]

 

Es precisamente en estos ‘arreglos’ donde reside el peligro de que un planteamiento ‘herético’ como la ecología, devenga mero capitalismo verde y sirva para insuflar vida a este cadáver insepulto que continuará alimentándose de nuestra persona y nuestro medio. Zizek se ha encargado de advertirnos de ello repetidamente, al través de prácticamente cada libro (a modo de ejemplo, referencia o escatología) o en los millones de streams en la red. Corremos el riesgo de vernos cegados por un nuevo opio de las masas: una ecología del miedo. Curiosamente, parece que de nuevo parafraseando a Hölderling, en la misma escatología cristiana reside, para Zizek, la salvación:

 

«Actualmente hay por lo menos cuatro versiones diferentes del apocaliptismo: el fundamentalismo cristiano, la espiritualidad de la Nueva Era, el poshumanismo tecnodigital y el ecologismo secular. Aunque todas comparten la noción básica de que la humanidad se está aproximando a un punto cero de trasmutación radical, sus respectivas ontologías difieren radicalmente: el apocaliptismo tecno-digital (del que Ray Kurzweil es su principal representante) permanece dentro de los confines del naturalismo científico, y percibe en la evolución de la especie humana los contornos de nuestra transformación en ‘poshumanos’. La espiritualidad de la Nueva Era da a esta transmutación una vuelta más, interpretándola como el cambio de un modo de “conciencia cósmica” a otro (normalmente un cambio desde la posición del dualismo mecanicista moderno a otra posición de inmersión holística). Los fundamentalistas cristianos, desde luego, consideran el apocalipsis en términos estrictamente bíblicos, es decir, buscan (y encuentran) en el mundo contemporáneo señales de que la batalla final entre Cristo y el Anti-Cristo es inminente. Por último, el ecologismo secular comparte la posición naturalista del poshumanismo, pero le da un giro negativo: lo que nos espera, el “punto omega” al que nos estamos aproximando, no es una progresión a un nivel ‘poshumano’ superior, sino la catastrófica autodestrucción de la humanidad. Aunque el apocaliptismo fundamentalista cristiano se considere el más ridículo y peligroso por su contenido, sigue siendo la versión más cercana a una lógica emancipatoria radical ‘milenaria’. Por ello la tarea consiste en llevarlo a un contacto más estrecho con el ecologismo secular, concibiendo así la amenaza de aniquilación como la oportunidad para una renovación emancipatoria radical.»[4]

 

Aunque tal vez esta sea una opción -afortunadamente no la única para abordar la crisis ecológica-, lo impepinable es que como Jacques Le Goff opina el papa Jorge Mario Bergoglio nunca tendrá el carácter de Francisco[5]. ¿Porqué? sencillamente porque san Francisco fue un místico y la figura que conservamos del mismo un mito, lo auténtico fue un hombre seguramente maloliente, taciturno y propenso al histerismo que luchó primero por su propia redención y luego por la de sus hermanos. No obstante, podemos recuperar la figura del hombre Giovanni Bernardone como un proto-trabajador social y un poeta rebelde y bohemio del siglo XIII que se preocupó de algo más que de envilecer su panza y su lujuria.

 

Queda pendiente una revisión de la verdad en el mito de Francisco como “patrón celestial” de los ecologistas, sin embargo, es evidente que como constatamos en el absoluto fracaso de su fraternidad -que se materializa en la reencarnación papal de su figura, algo así como el nacimiento del anti-alter cristus-, no es a este santón fracasado a quién necesitan ni la ecología ni los pobres del mundo. Cuidado pues, con los falsos profetas contemporáneos que se ciñen a los designios de la bóveda celestial para emitir sus juicios morales.

 

De ser fieles a su espíritu (el de Giovanni), la Iglesia tendría un Francisco que hace tiempo que se habría despelotado contra la especulación capitalista… sin olvidar a una Clara militante de las Femen.

Joshua Beneite Martí

NOTAS:

 

[2] http://www.elespectador.com/noticias/elmundo/papa-francisco-se-entrevista-el-presidente-del-banco-mu-articulo-455010

[3] Zizek, S. (2004). Amor sin piedad. Hacia una política de la verdad. Madrid: Síntesis, p. 16.

[4] Zizek, S. (2009). Primero como tragedia, después como farsa. Madrid: Verso, p. 62.

[5] Le Goff, J. (24-3-2013) en El Mundo.

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  1. Chestersoc

    Francisco rompió muchos esquemas de su época y sus hijos -la gran familia de los franciscanos- los siguen rompiendo hoy. ¿Sabes que Chesterton escribió una biografía sobre él, y en varias veces más?. Paradójicamente, era una figura muy valorada en la Inglaterra victoriana y a Chesterton siempre le llamó mucho la atención, sobre todo por lo que muy bien dices: era un místico. Si quieres puedes ver un enlace a un cuento corto de GK sobre San Francisco en: http://chestertonblogdotcom.wordpress.com/2013/10/06/la-leyenda-de-san-francisco/
    Saludos y enhorabuena por el blog.

    • joshuabeneite

      Muchas gracias por visitar mis torpes páginas. Conozco la biografía de Chesterton, la he leido y tengo un ejemplar, además de algunas novelas detectivescas y “Razones para la fe”; Chesterton me parece muy interesante pero debo compaginar mis lecturas por el momento. Respecto a su omisión, es francamente imperdonable, debo elaborar un texto antes de febrero, allí daré cuenta de la aportación de Chesterton y de tu observación acerca de la sociedad victoriana y su interes por Francisco, como dices muy paradójica. He visitado el enlace, me suscribo a vuestro blog, estamos en contacto, de nuevo gracias y felicitaciones también por vuestra iniciativa. Un abrazo.

      • Chestersoc

        No sé lo que quieres decir con eso de la omisión, si te refieres a no mencionar la biografía en tu post. Yo creo que no hacía falta, simplemente te lo decía por si no la conocías.
        Eres un fiera escribiendo, también en cuanto a estilo: quizá eres su poco exagerado en los calificativos… como cuando tú mismo me dices lo de imperdonable…Pero bueno, eso es el estilo de cada uno. GK también era tremendista. Pero siempre acababa en positivo dejando buen regusto, que quizá lo echo de menos en tus entradas, aunque quizá es una deformación mía chestertoniana…
        Sigue adelante, en cualquier caso. Mis felicitaciones, buscador!

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