(coproema) Acércame ese cáliz

Tomar un cáliz de heces como desayuno
ceñirse duro la corbata de espinas
y salir así a buscarnos un incierto futuro.

Grasienta condecoración de bazofia enlatada
preferible es la ropa ajada de talla insurrecta
por resultar siempre ser mucho más honrada

A poco este calzado escueto, exiguo e inmundo
nos recuerda que no solo mierda
es lo que por TV se nos da como mundo.

Entonces, decía un vagabundo del santoral
algo humano podría salvarse del pecado mortal.
Eso, si apenas quedase algo de higiene moral.

«Despiértate, despiértate, levanta [tú]
que bebiste de la mano del Señor el cáliz de su ira
las heces del cáliz de ponzoña bebiste, y chupaste.»
(Isaias-51-17)

Las heces del vino.

Las heces del vino.

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