Esclavos del fermento. Receta de biopolítica contra la tiranía de la levadura

Una buena receta, o más bien una propuesta, para la biopolítica capaz de elevarse hasta la altura de los tiempos a los que se enfrenta, es, sin lugar a dudas, buscar una fermentura mitológica que se ajuste a los límites biofísicos del planeta: ni prometeica, ni cornucopiana…

Porque no sólo de textos vive el hombre: dos apuntes sobre cómo hacer pan anti-capitalista con una truñilex, mientras tratas de salvar el mundo de la catástrofe ecológica.”

Entrada completa en: “Esclavos del fermento…” (ellibrepensador.com)

pan

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  1. Chestersoc

    Creo que es el evangelio el que dice eso de que un poco de levadura hace fermentar toda la masa. Pero quieras, o no, siempre hay unas élites que son las que hacen levadura, en cualquier sentido. Y yo creo que hoy hacen falta esas minorías creativas y dispuestas a cambiar, al menos su entorno. Quizá hagan de levadura… que haga un buen pan.

  2. joshuabeneite

    Sí, Chester (con tu permiso), los evangelios han dicho muchas cosas y, muy a menudo, es una pena no recuperarlas como excelente depósito de conocimiento de la humanidad. La verdad es que la figura de Jesús de Nazaret me interesa mucho (así como las relecturas sobre Pablo de Tarso), aunque no he podido profundizar demasiado en ello. De pequeño recibí alguna formación religiosa, en un grupo que revindicaba (relativamente) el cristianismo primitivo y el milenarismo -junto con algún ‘polémico’ asunto sobre la sangre…-.

    De todo ello, conservo las lecturas de la bíblia y algún debate teológico que pudiera suscitarse (sobre todo en torno a la figura del “esclavo fiel y discreto”). Próximas las fechas de la celebración de la Pascua, recuerdo, en el contexto de dicho grupo, asistir en varias ocasiones asistir a la ceremonia en la que se ofrece el pan y el vino -reservado en este caso a un selecto grupo de 144.000 ungidos-.

    Siempre me ha encantado este pasaje bíblico:

    1 Corintios 3:6-8

    «6- Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. 7- Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. 8- Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor.» (RVR1960)

    Un saludo Chester!

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