‘Desconectar’ e irse a la mierda: “extended pack” para el s. XXI

Se puede ser, y querer ser, ignorante tanto por defecto: evitando el ejercicio de “la reflexión asistida” (pensar con lecturas, conferencias, películas, métodos, etc.); como por exceso: pensando demasiado (abusar de lo anterior, “ciclar el cogito”).

asceta san francisco

Siempre se ha dicho de la infelicidad de los filósofos (y filósofo, aquí, significa filia por el conocimiento: ponerse a tono con lo ‘enciclo-freak’). Pero, verán, yo creo que a menudo eso no es del todo cierto: más que infelicidad, quizá deberíamos hablar de frustración. De todos modos, a mí, recién egresado de la farándula noctámbula, y todavía aterrizando torpemente en las marismas inciertas del pensamiento filosófico, pensar me ha liberado: cada día me importa menos ‘todo’ y, a ‘nada’, ya no le doy tanta importancia.

He de confesar que, cuando comenzó la crisis, dejé prácticamente de ir a manifestaciones (entonces me decían radical por afirmar que no servirían para nada semejantes demostraciones -más que para provocar chascarrillos en la prensa derechista sobre la higiene y los hábitos canábicos de los acampados, tal como se vio después).

Eché de menos participar y, vanidosamente, haber tratado de asegurarme una porción de notoriedad en los foros que se organizaron -a los que no se pudo resistir ni el anti-maestro Zizek. Pero se me ha pasado pronto viendo como estamos.

Muchos disgustos de la historia, no lo son tanto, si uno se los toma con filosofía. Ayer murieron tropecientos -como en los tiempos de Maricastaña- y, si usted repara en ello, la misma necedad humana continúa siendo el motivo.

Hace unos días, como programa incluido en mi jornada laboral (!!), asistimos con las personas de nuestro centro (personas en el contexto de la diversidad funcional, se les conoce como ‘discapacitados’) a una manifestación en contra de las medidas de copago, impuestas por la nueva revisión de los vicisitudes de “la dependencia”. El lema sotto voce, entre personas, lo que me decían ‘usuarios’ y familiares, era una profunda incredulidad hacia la funcionalidad del hecho en sí mismo de manifestarse: «a ver si ‘esto’ sirve para ‘algo’» [lo que no decían es que hasta ahora, excepto Gamonal y alguna parida más, nada ha servido de nada]. Yo, me callaba porque, entre ‘algo’ y ‘esto’, no tengo muy claro que me resbala más.

Por lo menos, la esclavitud y el servilismo a la autoridad –entonces el divino emperador, el violento dictador, hora el hipercapitalismo-, viene maquillada con un sinfín de anestesiantes: drogas legales como el consumismo, determinados estilos de vida, azúcar, sal, etc. Hoy cuesta menos dolor, y es más asequible, ser un paria engañado; es más fácil creerse, como diría Ortega, un señorito satisfecho, mientras que la realidad es que se es, poco más, que la escoria del exclusivo sistema de poder.

Esta es mi propuesta para una actualización de la sociedad, un extended pack indispensable para sobrevivir con cordura y sensatez a los remolinos de la vorágine social que nos atrapa: haz, haz, haz…pero ¿el qué? Se habla de un promedio próximo a algo más que una manifestación por día; indudablemente, semejante promedio no se refleja en la proporción de los cambios (¿1 [cambio] por 100 [‘manis’], 1000, 10000?). Para un tiempo como el nuestro -¡y como siempre ha sido!- escaso, esto es insostenible.

Por tanto, y por tan poco: muy queridos, váyanse a la mierda, pues la perspectiva hoy es la presunción de culpabilidad que, como decíamos en la entradilla, sucede tanto por defecto, como por exceso. El “chocolate del loro”, pueden metérselo por donde les quepa. Voy a ser un sofista, un cabronazo dirán algunos beatones pero, por lo menos, ni soy un psicópata ni le miro a usted mal; tan sólo lamento que cuando viaja en metro (si por fortuna emplea transportes públicos) no lo haga leyendo (algo más que el wasap) y que por las noches, para ‘desconectar’, necesite ver televisión. Le respeto, pero hoy quiero ‘desconectar’ yo, y pasar soberanamente de los problemas que se buscó; aunque no se preocupe, tampoco se pierde nada.

Bienvenidos sean los atormentados, no ya por esto o por lo otro que se toca, sino por, como decía Pablo de Tarso, la lucha contra los demonios en la bóveda celestial: en tu cabeza y en la mía. El anticolonialismo empieza en uno mismo.

Imagen

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s